Hoy comienzo el post con
una doble confesión: nunca he participado en un concurso de recetas y casi
nunca cocino las cerezas... uhmmmm, están tan ricas que no me da
tiempo a pasarlas por otro proceso que no sea el de saborearlas
frescas y tersas. Pero pocas excusas necesito para ponerme a
sacarles algo más y desde que descubrí en el blog
Cocinando Sabores
el lanzamiento del concurso con
Cerezas del Jerte se arrancaron a
aplaudir mi yo coquinario y mi yo medio extremeño (alguna ventaja ha
de tener esta “multiyoidad” que me caracteriza, ¿o no?), mi
cabeza se puso a funcionar y mis manos a revolver por la cocina...
y de ahí a paladear sabores, aromas y texturas... y cerezas,
redondas, rojas, negras, versionadas y disfrutadas.
Creo que ha valido la pena ponerme en
canciones con
Las Cerezas (¡qué bien se cocina con música!)
Vamos a necesitar Caviar de cerezas, Gelé de
aguardiente de cerezas, capsulitas de chocolate y un poco de
mermelada de cerezas.Así que vamos con la preparación, en tres pasos, y montaje.
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Caviar de cerezas
200 g. de puré de cerezas
100 g. de almíbar
1'5g. de agar agar en polvo
Aceite de girasol (en un vaso alto y
puesto a enfriar en la nevera)
Mezclamos en un cazo el agar agar con
el almíbar y después con el puré de cerezas. Lo llevamos al fuego,
sin parar de remover hasta que arranque a hervir. Ha de quedar con
una consistencia cremosa pero más tirando a líquida que a puré, se
puede añadir agua si es necesario, lo comprobaremos enseguida:
cargamos una jeringa o cuentagotas o biberón de cocina y vamos
goteando en un recipiente alto con el aceite de girasol; al caer las
gotas se gelifican y esferifican, quedando formado el caviar de
cerezas, cuando tengamos unas cuantas esferas (como una cucharada)
las recogemos con un pequeño colador o con una cuchara y las
escurrimos bien del aceite, las aclaramos rápidamende en un recipiente con agua
bien fría (sin dejarlas a remojo) y reservamos. Continuamos así hasta terminar con todo el
puré de cerezas. Guardamos en recipiente cubierto en la nevera.
Gelé de aguardiente de cerezas
250 ml. de aguardiente de cerezas del Jerte
5 hojas de gelatina
Remojar las hojas de gelatina en el
aguardiente unos minutos hasta que estén bien hidratadas, escurrir y
reservar. Poner el aguardiente al fuego y cuando esté bien caliente,
o en el punto de ebullición, agregar la gelatina, remover bien hasta
que esté perfectamente disuelta y verter a un recipiente para que se
enfríe, pasarlo a la nevera y dejar unas horas hasta que esté bien
frío y consistente. Una vez gelificado desmoldamos y lo picamos.
Cestillos de chocolate
150 g. de chocolate negro
150 g. de chocolate blanco
Troceamos y fundimos en sendos
recipientes al baño maría cada uno de los chocolates, con cuidado
de que no le salte nada de agua. Formamos las cápsulas a nuestro
gusto. Yo las he hecho con corchos de vino a los que he enrollado un
cuadrito de papel vegetal, sujeto con una gomita en un extremo del
corcho, y he dibujado con el chocolate (jeringa, biberón,
decopén,...) la cestilla, luego a la nevera hasta que han estado
bien consistentes, desmoldar y poner sobre papel, de pie, para
rellenar el fondo con más chocolate y formar así la base, de nuevo
a la nevera hasta que esté bien duro.
Mermelada de cerezas
Yo tenía un tarrito de mermelada, pero si no podemos aprovechar que estamos metidos en faena y preparar una mermelada casera con cerezas deshuesadas,
la mitad de su peso en azúcar y un chorrito de zumo de limón.
Montaje:
Con todos los ingredientes bien fríos
llega la hora de montar la presentación de nuestro caviar de cerezas
así que ponemos en el fondo de los vasitos o cestillos de chocolate
un poquito de mermelada de cerezas, seguimos con una cucharadita de
gelé de aguardiente y culminamos con una cucharita y media de caviar
de cerezas.
No hace falta excusarse en un concurso para animarse a preparar estas pequeñas delicias pues, como dice mi amigo Jaime, es ESPECTACULAR... casi tan espectacular como sus fotos.